domingo, 7 de diciembre de 2008

La ley del pueblo (cuento gauchesco)









> Por Biciman.©

Por la esquina pasa la vieja de los ruleros. Yo estoy en el cordón de la calle sentado. Y yo te espero, yo te espero. La Manuela Galíndez a veces me fía cuando no tengo un mango. ¿Me fiará la denuncia si voy y le afano algo?



(Comisario)

-Qué hacé paisano? Pasá, sentáte. ¿Tomá café o tomá mate?
(Paisano)
-Comisario, pa' que tanta cordialidá? No sea tan frívolo.
Entre usté y yo no puede existir la amistá, yo no soy su hijo ni usté es mi ídolo.
(Comisario)
-Frío no tengo, vaya sabiendo es verano, y amistoso no soy, soy respetuoso,
al fin y al cabo somos dos seres humanos.
(Paisano)
-Dejémonos ya de ufanos y vayamos derecho al grano. Comisario, míreme bien a los ojos
y verá si alguna mentira en lo que via' decir yo me antojo.
Mi madre me parió vivo en una estancia de Tapalqué.
Me parió con todas sus fuerzas, pero después se olvidó pa' qué.
Durante años fui un bicho más viviendo adentro del rancho,
traían comida pa' mi cuando traían pa' los chanchos.
Y todo así transcurrió y como pude yo pude crecer,
hasta que algún buchón soltó que a mi no me podían vender.
Me quisieron poner a limpiarle la mierda a las vacas.
Yo les dije "chancho si bostero no, si quieren que me quede
como a Jesús me van a tener que clavar las patas en una estaca".
Me fui de ahí sabiendo que nunca más iba a volver.
Me fui pensando "soy libre, el mundo es mío, y ahora qué mierda via' hacer?
Me fui y corrí y corrí y y corrí. Corrí tanto que las dos patas me torcí.
Pasé frío, pasé hambre y conocí todas las enfermedades.
Con los años fui creciendo, me salieron pelos, tuve palpitaciones,
y entre las ovejas yo hice buenas amistades.
Me afané tantas gallinas que hasta los gallos me tenían calao.
Me acuerdo una vez que uno grandote me atravesó un huevo lao a lao.
Después llegué acá y me fui a vivir a la villa.
Laburar? De qué? Si no sé ni sentarme bien en una silla.
Como ve mi infancia fue más dura que pija e' marinero.
Yo puedo ser alcahuete, ignorante, afanapollo y pajero,
pero nadie nunca escribirá en mi tumba: "el loco este, ladrón de dinero".
(Comisario)
-Ponga mucha atención en esto que le via' decir paisano,
que yo abro la boca poco pero no la abro en vano.
Su relato ¡a la mierda! que me ha conmovido,
me he tirao tantos pedos que hasta la silla he movido.
Yo no sé si es el calor o es el mate o son las dos cosas a la vez,
lo que si sé es que los calzones me via' tener que cambiar otra vez.
Sus palabras paisano, mezcladas con este olor furibundo,
no hacen más que poner mi meditar aún más meditabundo.
No sé qué decir ante tan terrible historia, uno se queda sin voz cuando la pena canta victoria.
Pa' qué le via' mentir paisano tengo los ojos como un embudo,
será que nunca escuché tanta tristeza yo siempre fui un tipo suertudo.
Déjeme felicitarlo, vea, por ser un tipo tan corajudo,
al querer tomar a este viejo como a un viejo pelotudo.
Empezamos ya mal de entrada cuando yo dije respetuoso usté entendió mentiroso.
Que usté vivió como una rata! Vayase a lavar las patas!
Usté nació y creció en la villa y se sentó y cagó en muchas sillas.
Escúcheme bien lo que digo y no se me haga el loco.
A su padre lo conocían como borracho al cuadrao porque decirle borracho solo era poco.
Su madre era una puta más por pija que por dinero,
en el hospital varias veces le tuvieron que coser el aujero.
Y no se confunda paisano, le repito yo no hablo en vano.
De que su familia sea un mal bando yo a usté no lo estoy culpando,
solamente le digo que respeto más al que sé que por hambre está afanando
que a aquel que por querer sobornar mis sentimientos más puros me está bolaceando.
Doble pena pa' este paisano que por boludo me está tomando!!
Una pena por hurto reiterado al mismo almacén el mismo día en distintos horarios,
y otra por mear afuera del tarro que le prestó el comisario.
Firmado: la ley del pueblo!

Seguro que por la esquina a esta hora pasa la vieja de los ruleros.
Yo estoy en un catre de la cárcel sentado.
Y ya no te espero, si alguna vez hubieras llegado seguro me habrías salvado.
Me acuerdo que la Galíndez a veces me fiaba cuando no tenía un mango,
si le mando una notita con el cabo, la Galíndez, no me fiará algo?

1 comentarios:

Una joya dijo...

Una mezcla de Bartolomé Hidalgo +
José Hernández actualizado al siglo XXI !

No pude dejar de leerlo, y ahora voy a enviarlo por correo, a compartir esta joyita.

Gracias !