sábado, 18 de octubre de 2014

A tus zapatos

> Por Biciman.©




A destiempo a desviento juaneteando encallado por los cordones sin cuneta ni luna ni teta ni el más impreciso vestigio de cuero de lonja para rozar para esperanzar el rabo legitimizar el decreto de amor que me imponen las manos y los pasos deshacen los callos y te caminan y te acordonan el rancho pero tus dos ventanas al frente y una puerta por atrás son tu blindaje al amado armado contra la tiranía de mis borcegos bravucones que se pliegan a tus repliegues miniciclones de vulvas que salto mortal por un rato hasta que caigo y reboto en la duda de si me cambio botines por mocasines y brillo tanto que ya no trato y camino porque hay un piso y un camino y yo lo piso hasta el final de todo y de tanto en tanto y de vez en cuando me siento lejos de todo y me siento a mi costado y me pienso a tu costado y te dejo acá al costado un par de zapatillas limpias y simples por si algún día querés caminar simplemente a mi lado y me levanto y me levanto y sigo gastando las suelas de mis tendones guerreros que se rompen pero no se doblan porque son viejos pero sinceros como un sol redondo después de una tormenta de cuadrados.