martes, 14 de marzo de 2017

Ruleta rusa

> Por Biciman.©  

¿Cómo sé que adentro de esta decisión hay un amor? Sé lo que puede hacerle a mi cabeza. Bien o mal es moral de la inconsciencia, estas cosas no se piensan, se aprenden pero no se piensan. Todos somos inmortales hasta demostrarnos lo contrario. ¿Quién no quisiera morir y nacer, en otro o el mismo? Jugar a que quiero más de lo que puedo, jugar a enfermarse, a la fiebre, a la víctima, a la consecuencia de mis actos. Es lindo volarse los sexos con otros cuerpos, morderse las colas, abrirse las penas. Pero después de unos tajos, de unos buenos malos tajos, el andar es instinto, uno quiere el olor sin las flores, la boca sin la risa, buscar lo preciso, ser justo sin ley, dar sin que pidan, no pedir lo que me dan. No es fácil hacer lo que se piensa, pero más revelador es no pensar, rendirse al miedo, filetearse, perder las banderas, las marcas, los talones. Es cambiar aceite por gas, la línea imaginaria por la contingente, por eso que nunca podías imaginar. Es un proceso de revuelco cíclico, arrastrarse hasta que salgan ruedas en los codos, rodar como loco por los egos circundantes, hasta chocar con algo, o con alguien, no es lo mismo, es lo que pasa, cuando lo único seguro es que algo va a pasar. La moneda va a caer, por eso de la gravedad, por esa cosa animal de tener un cuerpo, una cara, una huella, un vestigio, una cabeza para perder, un amor para ganar. Entonces cargate de miedo y tentate la sien, y que el deseo fluya my dear, que la sangre corra, que el pálpito decida. Y si podés perder la cabeza con el filo de la suerte, tal vez mejor morir de amor que no amar hasta la muerte.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

sabía que no iba a faltar mucho.

Tom

Anónimo dijo...

El amor es una locura, por eso nos gusta tanto.
Biciman for ever.

Julia Yedro dijo...

Gracias! Volviste!