domingo, 9 de agosto de 2009

Carta a L .

> Por Biciman.©
No es mi intención
inmiscuirme en su intimidad,
insistir con mi ya débil insistencia,
con palabras que usted no quiere leer,
de alguien que descaminó el camino
al corromper nuestra distante amistad
(que se estaba educando,
que estaba madurando
como maduran los amigos)
con un acto ansioso y/o ansiado
equívoco y/o equivocado,
al confundir lo sensual con sexual,
al subestimar sus ganas de jugar
de divertirse de pachamamear,

al creer que mi física presencia,
aún cansado aún hastiado,
era razón suficiente
para convencerla de que ese hombre era el mismo
que trabaja estas teclas que dibuja estas letras,
que vuela al lado de sus alas de lunares
de su ingenio pícaro y sus morbos espaciales.
Puede ser que todo este fraserío
le suene a mi oscura obsesión
por alguien que disfruta su vida con emoción,
que borra el pasado con decisión,
que vive sin otra preocupación
que tener un feliz presente.
Pero tiene que entender querida mia,
que esto no es asedio ni excusa sino confesión:
le confieso que soy un discapacitado,
incapaz de expresar con mi cuerpo
llamese boca manos o gestos,
lo que me sale del corazón,
eso que trepa por mi garganta
hasta llegar a mi cabeza
que lo piensa pero no lo suelta,
lo retiene y mira a través de mis ojos
para ver si no hay nadie al frente o al costado,
como si fuera un tesoro guardado,
y finalmente lo expira con pasión,
pero sin sonido y sin testigos,
tan sólo yo y un teclado.
Es mi derecho entonces pedirle
que no discrimine a un inválido
que busca su comprensión,
compartir su juego y su afición,
manteniendo intacto el contacto sin tacto,
con la finalisima intención
de ser su informal amigo.
No haré que sus ojos se sigan secando
leyendo más de estas letras,
lo que había que decir se ha dicho,
apelo a su buena voluntad y sentido,
este es mi testamento final,
este teclado es mi testigo.

1 comentarios:

gracias compa dijo...

genio, no estas mas solo.

saludos al perro.