domingo, 5 de abril de 2009

Para las chicas de Flores


Exvoto.

> Por Oliverio Girondo.
Las chicas de Flores tienen los ojos dulces,
como las almendras azucaradas
de la Confitería del Molino,
y usan moños de seda que les liban las nalgas
en un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores,
se pasean tomadas de los brazos,
para transmitirse sus estremecimientos,
y si alguien las mira en las pupilas,
aprietan las piernas,
de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer,
todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar
del ramaje de hierro de los balcones,
para que sus vestidos se empurpuren
al sentirlas desnudas, y de noche,
a remolque de sus mamás
-empavesadas como fragatas-
van a pasearse por la plaza,
para que los hombres les eyaculen palabras al oído,
y sus pezones fosforescentes,
se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores,
viven en la angustia de que las nalgas se les pudran,
como manzanas que se han dejado pasar,
y el deseo de los hombres las sofoca tanto,
que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé,
ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos
y arrojárselo a todos aquellos que pasan por la vereda.