lunes, 8 de diciembre de 2008

Oficina asesina

> Por Biciman.©
Hoy sale nieve de tu boca,
la boca de tu república bananera.
Es tu tristeza que no es poca,
por ser una hermosa mesera.
Hay trabajo pero hay poco amor en tus manos,
las manos que tocan la ciudad del odio,
el odio que todos los días te toca el ano,
el ano que sangra entre las manos de tu novio.
Jefe de qué? Jefe de turno
pero yo no soy un turno,
soy una lagaña, soy un café,
soy
un labio de acero.


No soy un turno, no soy tu turno, yo soy saturno,
que gira buscando el calor de los años sin ceros.
Tus lágrimas de aire acondicionado descompuesto inundan mis medialunas
y lo que antes era medio medio ahora es medio entero,
y lo que estaba seco ahora está mojado por la húmeda tristeza de tu trasero.
Bromeo, busco la alegría escondida en tu disfraz mañanero,
o la herramienta para inflar tu alma de esperanza.
Busco la salida de emergencia de mi futuro bananero,
sólo encuentro el ombligo de mi jefe que me mira con su panza.

(Alguna mañana, cuando el café esté bien negro y mis medias bien blancas,
cuando vengas a retirar las tazas y tu mirada oscura busque la propina de mis ojos,
yo voy a abrir esa ventana y voy a dejar que el sol entre y queme estas hojas,
estos muebles y la panza de mi jefe y el viento va a mover las sillas
y se van a abrir todas las puertas y yo voy a salir planeando
sobre todas estas computadoras llenas de vacío
por encima de todos los jefes de turno porque entonces será mi turno
de ser el jefe de mi vida y el único gerente de mi futuro.
Y en el gran escape te voy a tomar de tu uniforme bordó
y te voy a levantar y se van a caer las monedas de tus bolsillos
y el corazón se te va a incrustar en la espalda y el cerebro en el esternón,
se va a derretir la nieve de tu cara y vas a sufrir el envión).

Dame café, dame aspirina, sacáme el puñal de tu oficina asesina.
Tomá tu informe, sacá de mi vista tu culo deforme.
Hoy grito los gritos que se escuchan desde afuera:
"Brilla la rodilla negra de mi negra mesera!"
Hoy nieva en el Himalaya y nieva sobre tus hombros.
Hoy tu cuerpo está duro y tus ojos miran por mirar.
Hoy voy a abrir esa ventana, va a entrar el sol,
y todos los jefes de turno del mundo se van a insolar.